REEF

Todo lo que se sumerge en el reef (o en la web, como otros lo llaman), además de impredecible, desconoce el tiempo lineal y la palabra origen. Por eso los libros acá abajo están hechos de voz y agua, y aunque no tengo idea quién es usted o cómo suena su estornudo, déjeme ofrecérselos a cambio de sus ojos ahora mismo al otro lado del cristal. Usted escoge. Haga click en cualquiera de estos experimentos.  No olvide, eso sí, dejar alguna seña entre la arena…

Río, 2010 (Edición de autor)

Diarios de nada, 2011 (Split Quotation y Letras sueltas)

Balada / Track, 2012 (Oruga tanteando el infinito)

Espere pronto: Elevador, 2015 (SubUrbano Ediciones)

Elevador, 2071

La Ciudad de las Cebollas Salvajes

Es el año 2071. La Ciudad de las Cebollas Salvajes está ardiendo mientras el Espiral continúa intacto en la mitad del lago. El caos y la desinformación de nuestro tiempo ha disipado la tragedia. Juan Zevallos-Brum, el traductor, acaba de infiltrar en la Intranet este testimonio, Elevador. Llevamos varios meses editándolo junto con Lauren Wile de Risk Publishing (California) y la escritora de sham-chronicles Marina Bolívar. Sólo faltan 11 días para que Elevador comience su carrera en el reef. En Miami, ya nos dieron la luz verde para su publicación. El viajero, aquel famoso ausente del “Museo” de Macedonio y también personaje de Elevador, estará feliz cuando se entere desde la no-existencia. Dependiendo de la distancia en que ustedes se encuentren del Espiral, podrán leer Elevador como novela, cuento, testimonio o manual de instrucciones. En cualquier caso, si conocen a Jorge Baradit, díganle por favor que Zevallos-Brum hizo la primera puntada pensando en Ygdrasil.

No pierdan la calma, estaremos informándolos en las próximas horas… ¡Cambio y fuera!

La polifonía de la nada

Didier dedicatoria

 

Un buen día (lunes…) para leer esta reseña del joven escritor D. Andrés Castro:

…Tenemos, por ejemplo, Fuga Big-Bang en una histérica y peculiar narración que se desarrolla en primera persona y con tintes metanarrativos que te saca una sonrisa. Historias que parecen ir de para atrás como Loto Punk. Historias de borracheras, salidas nocturnas, relaciones de pareja; catarsis del novel escritor tratando de dar vida a sus historias.

El libro ha jugado con un elemento que lo hace dinámico. Integra bajo el título de cada relato un paratexto que te llevará a una página web, en la que podrás leer un poco más sobre este o el escritor. Este paratexto es muy interesante en términos de conectividad. En su versión física o digital podemos acceder a contenido distinto, que amplían o generan grupos de lectores. Esto también amplía la propia proyección de la idea de libro tan en debate hoy. Estos paratextos son fácilmente leídos por un teléfono celular o en la versión digital (que encontramos gratisen internet) a un clic.

Al leerlo notamos una voluntad desenfrenada que nos quiere llevar al caos, una escritura que quiere Ser. Allí lo valioso de esta propuesta. Tenemos historias cotidianas bajo todas estas pinceladas de un escritor joven, con todos los errores que implica la escritura, pero también con toda la fuerza por vencerlos. En nuestras manos tenemos un panorama sobre la vida en crudo, escrito con terquedad.

Seguir leyendo =>http://muuumuuum.blogspot.ca/2014/02/diarios-de-nada-juan-guillermo-sanchez.html

¡Ejemplares intactos!

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EN LOS ÚLTIMOS DÍAS, varias circunstancias me han hecho regresar a los Diarios de Nada: Quetzal -el parcero de Letras Sueltas con el que hemos planeado ya dos aventuras crowdsourcing, incluido mi libro de cuentos dos años atrás- se fue a vivir a otro país, lejos de la salsa londinense y los inviernos maple. Días antes de partir, justo en el BBQ de su despedida, el tipo llega con una caja,  la acomoda en el único espacio libre por el que todavía puedo caminar en la sala de mi apartamento, y me dice con toda la solemnidad del caso: “Ahí te dejo, vato. ¡Guárdalos tú!”.

¡Ejemplares intactos de los Diarios de nada! No sabía que existían. Fue como si me estuviera entregando una pecera de memorias, con ese olor que los recuerdos tienen a través del cristal.

No sé cuál habrá sido el conjuro del compadre Quetzal, pero días después empezaron a aparecer lectores… Un blogger en Cali, una escritora clandestina en Chile, una reconocida académica del Gulümapu, un carnal en París, un viejo amigo en Tabogo, en fin. Nada multitudinario, pero sí significativo, sobre todo sincero. De la nada (valga la redundancia), después de dos años de descargas gratis en Scribd (1K de lecturas, según las estadísticas http://es.scribd.com/doc/76848405/Diarios-de-nada-relatos-Letras-Sueltas-Split-Quotation-2011), de pronto están apareciendo conocidos o desconocidos que se topan con el libro, se lo leen o lo releen y me contactan un lunes con un “Hey, Juan, ¡por aquí leyéndolo!”. Alegre, ¿no?

Saco los Diarios de nada de mi biblioteca y los ojeo así por encima. Juego con los códigos QR y termino en el sitio que diseñamos con el compadre Quetzal (http://letrassueltas.com/diarios.html), un espacio para el lector. Apuesto a que los mecenas y los lectores virtuales no han hecho click en los videos (son esos modestos + junto a los retazos que trae cada shot). La lectura de esos relatos con música de fondo sería otra. Mmm…, o de pronto sí han hecho click, pero no tienen ningún interés de que el autor lo sepa. Comprendo su aprensión. Pienso terco, sin embargo, que acaso es el momento para que aparezcan más lectores, justo ahora en que los shots reposan sobra la barra y las viñetas insisten para nadie.

NOTA: Todavía hay unos cuantos libros impresos por si a alguien se le antoja.

Antología mínima de escritores colombianos clandestinos

Durante una lectura pública de poemas en Estados Unidos Charles Bukowski fue abordado por una fanática que se fue quitando la ropa mientras le gritaba, frente a un auditorio atónito, que quería un hijo suyo, que la preñara, que él era su ídolo. Bukowski comenta, en La senda del perdedor, que el acto más poético que hubiera podido hacer frente a aquel auditorio ávido de poesía y maldiciones era haber aceptado la invitación de su lectora y hacer lo que le pedía sobre el estrado, pero simplemente optó por preguntar: “¿Y dónde estabas cuando enviaba cuentos al Atlantic Monthly?”.

Daniel Ferreira, para El Espectador (Colombia)

SEGUIR LEYENDO  = http://blogs.elespectador.com/en-contra/2013/03/24/autores-colombianos-para-ciberlectores/

Energía en Diarios de nada

Buscar el hilo que teje las narraciones de Diarios de nada sería desde muchos puntos de vista una traición y una renuncia a lo que fluye, ya que su identidad y su fuerza radican en la fragmentación. La voz aquí discurre en un presente perpetuo, el cual vuelve a ser único cada vez que el lector va al encuentro del relato; pero es también la metamorfosis de un narrador que no busca una verdad y en cambio se sabe capaz de evocar un personaje (Juan) que deambula entre el ocio motivado y la pregunta sobre el quehacer del escritor, y entre el cumplimiento y la reivindicación de la palabra. Un personaje que podría ser cualquiera de los lectores, pero que aparece matizado por hábiles comentarios, juegos de lenguaje, imágenes que inundan cada uno de los cuentos, y metáforas que cifran su aparente vano transitar por los días.

Si decir es nombrar, dar forma a lo que desconocemos, extraer del caos inicial el cosmos que ordena; ese es el tono de este Juan-personaje-intermitente, el cual detrás de otras voces que son él mismo, se adentra sigiloso en sus propios recuerdos y nos arroja a sus visiones. Como un cuerpo desmembrado que se sabe entero, Diarios de nada también es la rebelión contra lo inútil de una literatura contemporánea que se ha denominado urbana, y que promete ser fresca, ágil y profunda; una literatura que llama la atención por sus generosos despliegues de historias cruentas; pero una literatura que resulta fútil y poco sugerente. Al margen de esa literatura que impregna librerías y clases de literatura en colegios y universidades, en Diarios de nada el choque es con el lenguaje, con la palabra que toma consciencia de sí misma: “Cuando las calles son manchas a la media noche”.

                                                              CONTINUAR LEYENDO       —— >

Charry Noriega, Camila (2012) “Energía en Diarios de nada,” Entrehojas: Revista de Estudios Hispánicos: Vol. 2: Iss. 1, Article 10.
Available at: http://ir.lib.uwo.ca/entrehojas/vol2/iss1/10

Tour Diarios de Nada 2011

MALTRECHO PRODUCCIONES y CINEMA NEBULOSA presentan:

Postales de la nada

El 19 de Mayo de 2011 presenté Diarios de Nada en Bogotá. Después de entregar los libros a los colaboradores, de repasar el proyecto y leer un cuento, invité a los que allí estaban (familia, amigos, estudiantes, desconocidos…) a que escribieran algo sobre la nada en unas postales blancas que Bastián repartió por todo el auditorio.

Hace meses…

Pero claro…, no podía dejar que esas postales desaparecieran así como así, por eso aquí están. Las he transcrito para asombro y divertimento de quienes gozamos pensando en la nada. Una cosa queda clara después del ejercicio: cuando hablamos sobre la nada, no nos queda otra que cantinflear…

¡Salud por estas palabras que siguen! No sé bien quién escribió qué…, pero igual gracias a todos los lectores/amigos que se animaron.

  1. La nada es ir a comprar una morita con un peso, cuando vale cinco

  1. La nada. Una tierna grieta…, un abismo clavado en el ardor de la copa rota, estallado a la última hora antes de recordar aquello que ya fue, inevitable, no será más. La apuesta de medianoche antes de la caída en bruces, antes de destrozar la frente ante lo postergado, las cartas aplazadas, las llaves perdidas, contra la masacre moribunda de las calles revoltosas entre orgías de humos, de ojos, de orgasmos… Sola de urgencias y olor a sangre. Fiesta en la noche y exceso de sueños, deseo insaciable, angustia en la tarde de domingo.
  2. Nada es cuando uno está pelao y alguien le pide plata prestada y uno dice: no tengo nada
  3. En general, todo se va olvidando, unas cosas con más rapidez que otras, a veces vértigo, a veces letargo que aburre. Al final, todo termina siendo la nada que nos salva de quedarnos sin olvido. Pero otras veces, como una señal, como una imperceptible latencia, la nada nos arroja desde su eterno bullir, el presentimiento de lo que somos; todo el olvido que definitivamente no logramos olvidar. Diarios de nada es una latencia que arroja luces y que sobre todo lo que ha sido, logra recuperar el instante, la premonición, el recuerdo entrañable (Camila Ch)
  4. No quiero decir qué es la nada…, pero gracias por recordarme a Ribeyro (Margarita)
  5. Para mí nadie puede decir nada de la nada…, aunque lo haya dicho (Chebi)
  6. “Ahora es nunca. Todo es nada si no descanso en tu mirada” (Cerati)
  7. Para hablar me hacen falta

huesos en las manos

Y un mar que me salve

de la pulsión de mi vida (Vivi)

  1. Nada es una nevera descongelada
  2. Es estar en el punto cero donde no te equivocas, donde no te lastiman ni te lastimas, es estar tan quieto que no hay lugar para maltratar ni para acabar con algo porque no hay nada. La nada es mejor que el todo, es el punto de inercia perfecta. No hay fuerza para el daño, el esfuerzo ni el bienestar
  3. La nada es ausencia de poesía (Beatriz)
  4. La ausencia como la muerte es la nada
  5. Cuando pensamos en todo lo que hacemos y decimos… no sacamos nada (Rita)
  6. La nada es la que lo inunda todo, prima del silencio y hermana de la soledad (El Gran Contenedor)
  7. La nada es ese espacio que dejas cuando te vas… Es la oscuridad de mi cuarto a las 3am pensando en nada y en todo…
  8. Nada… Susurro de mi cuerpo en la soledad de mi melancolía (Luisa)
  9. Se dice que la nada es lo contrario al todo. Pero el todo no tiene nada fuera de sí. Esto es lo que hace la nada más interesante: ser un pedazo del todo que se resiste (incluso a ser nada). La define el instante eterno de la caída, el momento antes de caer al piso.
  10. La nada ha sido una de las pesadillas de mi vida. Cuando niño, en sueños, me sentía como un punto en el universo, rodeado de nada, donde nada pasaba y donde lo único que ocurría era que mi angustia crecía hasta despertarme. Hoy en día la angustia persiste…, pero ya nada me importa…
  11. La nada: en la que estamos inmersos, de donde venimos y para donde vamos, hasta que no se demuestre lo contrario (Nati)
  12. La ciudad es nada, los hígados nada. Clase: “¡Ven! Aún estamos jóvenes para hacer algo, para escribir algo” ¡Todo está como una sopa de nada! (Diana)
  13. Nada… Caminar contra la lluvia, bajo el paraguas, miro a la derecha, a la izquierda, nada, ¡felicidad! Caminar sola de nuevo sin importar los zapatos mojados y el futuro mal olor; zas, y el carro salió de la nada, de la nada frenó, y sólo fue una ilusión la imagen de mí, Sara volando hacia el asfalto; nada ha pasado, termino de cruzar la calle y continúo dirigiéndome al lanzamiento de los diarios de nada… (Sara)
  14. ¿Qué es la nada? Respuesta al reverso.
  15. Este papelito es válido por treinta y cinco mil pesos moneda corriente ($35.000 m/cte) intercambiables por un libro
  16. Nada: un papel en blanco
  17. Ni bueno

Ni malo

Nada

  1. La nada no es nada…,

claro que ahora que lo pienso

más bien ahora que lo siento

la nada es todo

excepto tú

que estás allí…

como si nada (Miguel)

  1. Y si no eres nada, porque eres todo, y a pesar de eso yo me sigo repitiendo que no eres nadie, nada, y en el fondo eres todo, sí, de nuevo, como al principio, todo o nada (Sergio B.)
  2. Estoy en la nada, en esa pausa de todo en la vida, en ese silencio, en esa quietud… Me alegra encontrarme con los diarios de nada, ahora me siento acompañada… (Viviana Parra)
  3. acordeón arrugado, tocado por papá al final de la borrachera

Unas horas después, “debajo de la cama” (es uno de los cuentos) y con varias cervezas y vinos encima, nos quedó tiempo para celebrar con el cadáver exquisito y ¡las palabras uroboro!:

Recordando el sabor del mamey, una anciana y fuerte cascada. Palabra / Debajo de la cama puede que nadie te encuentre / Serás luz, sin embargo, tu voz traicionará el intento / Sin aliento entonces preguntaré / ¿Será la nada la que con mala ortografía saca malas palabras? / ¡Malditos hippies! / Llego y pregunto ¿por qué? ¿Cuándo? Empantanados / El sandungueo de la escuela ya no sabe sandunguear / Adiós, adiós, pero para regresar me voy / 2 golpes a la cabeza, pelo por pelo, a la cabeza / Llegamos a este mismo lugar todos de blanco / Con canas blancas que nos salieron esa noche / Y estaba este trío de niños grandes que no entendía / De dónde habíamos salido / ¿Me pasa el bolso? / Todas las noches la noche / El encuentro desencuentro de la ilusión que no será aunque quiero que sí sea / La luna es un espacio en blanco entre los dos…

 

Claramente ya habíamos tomado de más…

Continúa…

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